El Carmen de Viboral
Un pueblo que se resiste a olvidarse del barro
Acabadas las fábricas de cerámica, se desarrollan otros modos de expresión de esta práctica artesanal.
Por Marisol Gómez
Toda su vida Clemente Betancur se ha dedicado al oficio ceramista. Su pequeño taller artesanal en casa le dio para sostener a su numerosa familia. Sin embargo, recuerda la época dorada de la cerámica donde ésta era la principal fuente de ingresos de gran parte de los carmelitanos; algunos de ellos, pocos en realidad, continúan con propuestas en torno al barro, como si no quisieran dejar la tradición a un lado.
A don Clemente lo visitan muchos estudiantes universitarios y profesionales interesados en conocer el trabajo todavía artesanal y rústico de la creación de cerámica y de acceder a la identidad y las memorias de un pueblo que se hizo grande con el barro.
La Época Dorada
Desde la tercera década del siglo XX, la cerámica tomó tanta fuerza que para los últimos años de la “época dorada”, como llaman al beneficio que les produjo la actividad ceramista hasta 1980, habían 22 talleres y 11 fábricas, que daban trabajo alrededor de 5.500 empleados en este oficio. La región antioqueña era rica en materiales como el feldespato y el barro necesarios para la producción de las piezas.
Cerámicas La Continental llegó a tener hasta 500 trabajadores en sus instalaciones realizando actividades de carga y descarga, amasando, dando forma al barro, haciendo la quema y la decoración, empacando y comercializando. Ahora, visitar las ruinas de esta grande fábrica evoca nostalgia por tratarse de una gran pérdida municipal; desolada, caída y despintada aún conserva elementos cerámicos como los hornos necesarios en la producción de loza.
Las fábricas y talleres se vieron afectados por el ingreso de la económica loza china a partir de 1980. Las piezas carmelitanas se dejaron de utilizar diariamente en los comedores de muchos colombianos y fueron llevadas como productos decorativos y obsequios; la demanda disminuyó hasta el punto de llevar a la quiebra a los pequeños y grandes empresarios. Clemente Betancur, afirma que “Cerámicas La Continental me quedó debiendo más de cuatro millones”, al igual que a sus ex-compañeros de trabajo.
Esa época fértil dejó, además de las ruinas de fábricas, la actual instalación del Instituto Técnico Industrial, un colegio público que inició en 1945 como una escuela de cerámica llamada Escuela Nacional Superior de Artes y Oficios.
La resistencia: se sigue con la manipulación del barro
Clemente Betancur, es uno de los más veteranos en este oficio, trabajó en Cerámicas Pareja, La Moderna y Cerámicas Unidas, con la quiebra de empresas se vio obligado a crear su propio taller para sostener a su familia, porque “era lo que hacía y lo hacía bien”; Cerámicas El Trébol es el producto de 30 años continuos de su resistencia a la caída de la cerámica.
Hoy, con sus ojos cansados, su delicado cuerpo y sus pronunciadas arrugas tiene el suficiente interés para seguir haciendo piezas cerámicas, no con la fuerza de antes ni con el mismo rendimiento pero seguirá “hasta donde dé el aliento” con El Trébol “de la buena suerte”.
A esta lucha, se suman los propietarios de las fábricas: El Triunfo y El Dorado que continuaron con la tradición ceramista en pequeña escala y de manera muy artesanal, como se hacía en las viejas fábricas (a modo de resistencia). Los procesos de producción son lentos porque el trabajo se lleva a cabo de manera familiar.
Con la idea de renacer en el oficio, Nelson Zuluaga creó Cerámicas Renacer hace 10 años, él tenía claro que su empresa se destacaría y tendría la fuerza de las antiguas fábricas. A diferencia de las tradicionales que aún se conservan, esta empresa actualmente exporta sus productos, los exhibe en grandes almacenes de cadena del país y tiene buena solvencia económica. Renacer, cuenta con 22 empleados, 16 de ellos son mujeres decoradoras que con pinceladas rápidas pero delicadas, reiteran la belleza del oficio en lo que plasman.
Con la arcilla todavía se puede hacer más
En 1999 con motivo de los 100 años de la cerámica se creó el Pórtico de la Loza, una escultura hecha por José Ignacio Vélez, diseñador industrial interesado en la cerámica del municipio. Pero éste fue sólo el inicio de un proceso de intervención de espacios comunes.
La calle del comercio fue transformada estéticamente, en el 2006 pasó a llamarse Calle de la Cerámica y se convirtió en un sendero de dos cuadras peatonales con elementos decorativos, jardineras, pinturas, mosaicos y pintas que hacen alusión a la cerámica, el oficio y la tradición. Lo paradójico durante el recorrido es que no hay un sólo almacén de cerámica para quienes deseen llevar recuerdos para su casa.
El Instituto de Cultura, creó un pequeño Museo de La Cerámica que almacena piezas de loza, instrumentos de fabricación del producto e imágenes de personajes destacados en esta historia artesanal; también, el área de Turismo a cargo de Dairo Zuluaga, tiene actualmente una Ruta Tradicional de la Cerámica que ofrece como paquete turístico-cultural, en el que “se tiene la posibilidad de ver paisajes históricos y se incentiva al turista para que conozca, compre y vuelva”. A pesar de estos esfuerzos don Clemente afirma que “la situación económica sigue igual, como antes”.
La intervención urbana, que inició José Ignacio Vélez, se llevó también al Coliseo Cubierto Municipal (con mosaicos deportivos). Además, uno de los hoteles y algunos hogares carmelitanos hoy cuentan con su fachada ceramista. Lo extraordinario es que mientras se transforma una fachada, más de un carmelitano para de caminar y mira la “obra de arte”.
Otra de las propuestas de intervención de Vélez, es de la fachada de la Parroquia Nuestra Señora de El Carmen que ya fue aprobada por la Administración Municipal. Hasta el momento ninguna ha sido tan fuerte para que se lleve a cabo dicha intervención, los tres diseños propuestos se encuentran en estudios.
¿De dónde salen las pintas para las vajillas de Renacer y para la decoración en las calles? Aunque a veces se crean nuevos diseños para plasmar en las piezas cerámicas, el pasado no se olvida, pues la mayoría de las pintas son reconstrucciones de lo que hizo cerámicas La Continental. Extrañamente, platos y pocillos se han convertido en elementos decorativos en las fachadas de las casas y de algunos sitios típicos del municipio; quienes no pueden imaginarlo, seguro dudan de lo bonito que se ve.

Género: Reportaje. Mayo de 2010.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario