Difícilmente exista un colombiano que no haya padecido la guerra, ese monstruo devorador que adquiere tantos rostros, que ataca hasta imponerse, que lleva sobre sus múltiples hombros, además de un fusil, el poder, una ideología o un temor a infundir.
Muchos han vivido la guerra o la han escuchado de diferentes voces, otros han sentido miedo en todo el cuerpo y han llorado muchas almas cuando ven la miseria que deja después de su paso. Esa guerra ataca también a campesinos, la mayoría de ellos trabajadores de la tierra que tienen en sus fincas unos castillos de madera para vivir y una familia que mantener, casi siempre numerosa.
En ellos quedan recuerdos, su memoria se llena de imágenes que no olvidan, que guardan como algo sagrado porque los lleva siempre allá: a otros tiempos. Ellos cuentan su territorio, en sus gestos y palabras está presente la violencia vivida, los temores, las dificultades y el llanto que les produjeron: pero no solo eso, también hay historias felices en medio de los obstáculos.
Ahí, en el recordar, aparecen esos rostros familiares, sus comportamientos y lo que fue compartir una vida con ellos, antes de que partieran de sus vidas o de los ojos del mundo. A pesar del miedo existente en algunos de ellos y de no querer hablar sobre el tema, algunos campesinos terminan cediendo y cuentan sus vivencias.
Se presentan entonces tres historias de vida de aquellos que, en distintas zonas del municipio de El Carmen de Viboral, padecieron en las puertas de su casa la llegada de esa máscara oscura que fue la guerra, arrebatándoles sus seres queridos, su tranquilidad y sus vidas en la montaña. Estos relatos son el resultado de visitas de campo, observación y entrevistas en tres zonas rurales de esta localidad del Oriente Antioqueño (realizadas durante el primer semestre del 2011).
La primera de ellas surge a partir de las desapariciones forzadas que se dieron en la vereda La Esperanza y que afectaron la tranquilidad del caserío. De allí se llevaron 17 personas durante los meses de junio, julio y diciembre de 1996. Esta historia se cuenta desde la voz de Flor, una mujer campesina que perdió a su esposo, hermanos y primos. Ahora ella se llena de fuerza para contar sus vivencias, para hablar del dolor de su familia y las tragedias de sus vecinos.
La segunda historia sucedió en el corregimiento La Chapa, esta vez cerca de la zona urbana del municipio. La historia que se narra obedece a la situación difícil que vivieron los Gallego Muñoz, una familia campesina que se vio fragmentada por culpa de hombres armados que tocaron a sus puertas y olvidaron el respeto a la vida.
La tercera y última historia, se cuenta desde la vereda El Porvenir, oculta en las profundidades de las montañas en el sur del municipio, tierra lejana y de difícil acceso, donde el viaje en mula es necesario para recorrer sus senderos. Allí se narran los sucesos de varios habitantes que fueron afectados por la presencia armada, para algunos de ellos llegó el desplazamiento, en otros se vio la resistencia en su vereda. Ambas condiciones generaron dolor y pérdidas, de las que hoy intentan recuperarse.
De esta manera, se ilustra el contexto de violencia en el municipio, la situación de algunos personajes víctimas, donde no solo cobran valor narrativo las experiencias fuertes y desgarradoras en sus tierras, también hay un interés en resaltar su cotidianidad en diferentes periodos y las transformaciones que sufrieron sus vidas, sus sueños, los referentes de la tierra que habitaron o habitan y su cultura. Además, se presentan algunas imágenes fotográficas, al final de cada historia, donde se revelan personajes y situaciones de la vida cotidiana.
Con estos testimonios, se visibiliza a estos sujetos que sufrieron la violencia de manera cercana, pero no solo desde las tragedias, sino desde las cosas importantes que pasaron y pasan en sus vidas, ahí radica el valor de estos productos periodísticos y del trabajo narrativo que hay en ellos. Allá, en esos territorios, resaltan los recuerdos guardados en la memoria de sus habitantes, recuerdos de otros días. Estos escenarios veredales cobran vida ayudados de las voces de quienes los han habitado, ellos no solo hablan de un pasado violento, hay otro pasado, otro presente y un anhelo de futuro, mucho más feliz.
Publicado completo, como Informe Especial, en Inforiente Antioquia el 23 de septiembre de 2011: http://inforiente.info/ediciones/2011/octubre/2011-10-03/23319-alla-esta-mi-tierra-entre-montañas-introduccion.html
Publicado completo, como Informe Especial, en Inforiente Antioquia el 23 de septiembre de 2011: http://inforiente.info/ediciones/2011/octubre/2011-10-03/23319-alla-esta-mi-tierra-entre-montañas-introduccion.html

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